Filosofía, política, literatura.
miércoles, 25 de julio de 2012
Cigarrito
Llevaba dos horas con sus problemas entre los labios y un mechero en la mano; malgastando la chispa, esperando a que se inflamase el aire. Saboreando pesares sin filtro, viendo diapositivas de errores y putadas.
Tumbado, con los pantalones desabrochados. Sin olor a sexo. Sin olor a fracaso. Pérfido aroma a resignación.
Con más grados que de costumbre en su clima subyacente. Sudor medido en constancia.
El horizonte a muchos kilómetros, donde el vicio sale, donde el mártir se pone.
lunes, 9 de julio de 2012
Llaves y libros
Me sobran cinco minutos a tu lado. Y quince dentro tuyo. Sí. Perdí la llave de tu corazón, pero conservo la de tus piernas. Como se conservan las fotos en color sepia de los años cincuenta. Escondidas como marcapáginas en algún libro de esos que adornan estanterías. Nadie los lee, porque nadie sabe de que hablan. Esos libros locos, que ni el más inconsciente abriría.
jueves, 5 de julio de 2012
Somos esclavos
Cada vez que pienso en las vidas arrebatadas,
en las balas disparadas por personas uniformadas,
en la sangre que derraman victimas inesperadas
de esta sociedad podrida, que mina las esperanzas.
Digo, estamos acabados si no alzamos nuestras manos,
si no respetamos y amamos a nuestros hermanos.
Si no nos levantamos seguiremos condenados,
atados y colocados en fila: somos esclavos.
en las balas disparadas por personas uniformadas,
en la sangre que derraman victimas inesperadas
de esta sociedad podrida, que mina las esperanzas.
Digo, estamos acabados si no alzamos nuestras manos,
si no respetamos y amamos a nuestros hermanos.
Si no nos levantamos seguiremos condenados,
atados y colocados en fila: somos esclavos.
martes, 19 de junio de 2012
Nocturnidad y alevosía
Escribo con nocturnidad y alevosía. Con tranquilidad y mente fría. Cogiendo un cuadro ya pintado y garabateando encima, esquemas y flechas que se cruzan y se lian. Inentendible arte para quien no sabe leer entre líneas, para el interesado y cauto, el pan de cada día. No hay amor sin mentira, ni muerte sin rutina. Escribo mi vida, sangre como tinta de papel suicida.
lunes, 18 de junio de 2012
Juegos de supervivencia
Efímero, sin valor. Ecuaciones de confuso resultado. Sudando la droga de ayer en camas ajenas. Viajes de vicio y de rabia, historias de final inconcluyente. Actores de thriller erótico, guión improvisado escrito a trazos de uñas marcadas. Desenlaces de cigarros y ventanas, de calor ausente en el pecho, de vístete tan rápido como te desnude, que tengo prisa por perderme; y nos vemos en el siguiente eclipse.
viernes, 15 de junio de 2012
Noches y pulmones hundidos
Asfalto y edificios,
charlas de vicio y altura.
Vértigo, locura;
amor y poesía dura.
Miradas al infinito,
estrellas y humo.
Un santuario y un momento oportuno.
Druidas entre elixires;
mártires, verdugos.
La ciudad que nos vacía,
paciencia y resistencia
ante las cadenas del mundo.
charlas de vicio y altura.
Vértigo, locura;
amor y poesía dura.
Miradas al infinito,
estrellas y humo.
Un santuario y un momento oportuno.
Druidas entre elixires;
mártires, verdugos.
La ciudad que nos vacía,
paciencia y resistencia
ante las cadenas del mundo.
miércoles, 6 de junio de 2012
Las cosas a medias
Pasado un tiempo, pensé en dormir toda la noche, y acabé
volviendo por la mañana de la mano del sol, pero en este mundo no todo gira alrededor
de él.
No terminar nunca lo que empiezo, es lo que más odio de mi
mismo y, ahora solo se que haga lo que haga, probablemente me quede a mitad de
camino.
lunes, 4 de junio de 2012
Edificios, ventanas, luces.
Desde la ventana del quinto veo los coches pasar, la gente cruzar; es una bonita noche. Una nueva perspectiva, el cambio que necesitaba. La vida geométrica entre parques, edificios; personas, o más bien robots, estresados, llegándo tarde al trabajo. Mecánica, rutina, angustia. Pero no bajo mi piel, ese es el mínimo consuelo. Gracias a ello escribo esto. Libre, dentro de mi celda de pesimismo.
martes, 29 de mayo de 2012
Allí fue, entre rock y cerveza
[...]Ellos siempre ganaban. Éramos jugadores de una partida de ajedrez
en la que el rival iba siempre un movimiento por delante.
Cámaras, satélites, policía y agencias secretas que
vigilaban todo lo que pudiera escapar a su control. Era lo que nosotros
pretendíamos, escapar.
Resistencia diluida en nuestra evasión, esa que siempre
acompañó a los grandes luchadores de antaño, que extenuados ahogaban sus penas
en cualquier droga que les guiñase un ojo.
Era bien sabido que nos colocábamos gracias a los mismos que
nos prohibían hacerlo; gran negocio hipócrita el suyo. Aún así lo
necesitábamos, y en ese bar que doblaba la esquina del callejón era donde
solíamos ir a olvidarnos del caos en el que estábamos sumergidos. El mismo
lugar donde encontré otra droga mucho más adictiva que la que solía fumar.
[...]Le gusta mirar al
suelo cuando pasa por delante, y que yo me coma la cabeza preguntándome por qué
no se para. Prefiere rozarme el brazo con sus dedos cuando nos cruzamos, que
abrazarme y oler mi colonia; ella también es débil. Recuerda mi aroma, aunque
reniegue de él, como yo recuerdo su manera de morderme ambos labios mientras me
alejaba de los suyos.
Se llamaba Amanda, costaba encontrar la ternura escondida
tras sus rosadas mejillas, y bajo ese caparazón de rebeldía e indiferencia. Me
llegaba por los ojos cuando se subía en sus tacones.
domingo, 27 de mayo de 2012
Un nombre de pila
Te dejé. Te dije. Puedes llamarme como quieras, pero solamente tú. Y me bautizaste como desvísteme.
Llevo la eternidad sin pestañear hacia tus labios, esperando que me pronuncies.
Llevo la eternidad sin pestañear hacia tus labios, esperando que me pronuncies.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)