Me sobran cinco minutos a tu lado. Y quince dentro tuyo. Sí. Perdí la llave de tu corazón, pero conservo la de tus piernas. Como se conservan las fotos en color sepia de los años cincuenta. Escondidas como marcapáginas en algún libro de esos que adornan estanterías. Nadie los lee, porque nadie sabe de que hablan. Esos libros locos, que ni el más inconsciente abriría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario