Cada vez que pienso en las vidas arrebatadas,
en las balas disparadas por personas uniformadas,
en la sangre que derraman victimas inesperadas
de esta sociedad podrida, que mina las esperanzas.
Digo, estamos acabados si no alzamos nuestras manos,
si no respetamos y amamos a nuestros hermanos.
Si no nos levantamos seguiremos condenados,
atados y colocados en fila: somos esclavos.
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