Filosofía, política, literatura.

jueves, 5 de julio de 2012

Somos esclavos

Cada vez que pienso en las vidas arrebatadas,
en las balas disparadas por personas uniformadas,
en la sangre que derraman victimas inesperadas
de esta sociedad podrida, que mina las esperanzas.

Digo, estamos acabados si no alzamos nuestras manos,
si no respetamos y amamos a nuestros hermanos.
Si no nos levantamos seguiremos condenados,
atados y colocados en fila: somos esclavos.

martes, 19 de junio de 2012

Nocturnidad y alevosía

Escribo con nocturnidad y alevosía. Con tranquilidad y mente fría. Cogiendo un cuadro ya pintado y garabateando encima, esquemas y flechas que se cruzan y se lian. Inentendible arte para quien no sabe leer entre líneas, para el interesado y cauto, el pan de cada día. No hay amor sin mentira, ni muerte sin rutina. Escribo mi vida, sangre como tinta de papel suicida.

lunes, 18 de junio de 2012

Juegos de supervivencia

Efímero, sin valor. Ecuaciones de confuso resultado. Sudando la droga de ayer en camas ajenas. Viajes de vicio y de rabia, historias de final inconcluyente. Actores de thriller erótico, guión improvisado escrito a trazos de uñas marcadas. Desenlaces de cigarros y ventanas, de calor ausente en el pecho, de vístete tan rápido como te desnude, que tengo prisa por perderme; y nos vemos en el siguiente eclipse.

viernes, 15 de junio de 2012

Noches y pulmones hundidos

Asfalto y edificios,
charlas de vicio y altura.
Vértigo, locura;
amor y poesía dura.

Miradas al infinito,
estrellas y humo.
Un santuario y un momento oportuno.

Druidas entre elixires;
mártires, verdugos.

La ciudad que nos vacía,
paciencia y resistencia
ante las cadenas del mundo.

miércoles, 6 de junio de 2012

Las cosas a medias


 Un día fui a decirte mi nombre y no pasé del hola. Al siguiente fui a cruzar tu sonrisa, y me quedé a un centímetro de tus labios. Quería ahogarme en tu lago y me quedé dibujando círculos en tu ombligo. Pretendía dar la vuelta al mundo y solo me asomé por la ventana. Intenté cantarte una canción, y ni siquiera había compuesto la letra. Después fui a escribirlo todo en un libro y lo guardé en un cajón con solo dos páginas.
Pasado un tiempo, pensé en dormir toda la noche, y acabé volviendo por la mañana de la mano del sol, pero en este mundo no todo gira alrededor de él.

No terminar nunca lo que empiezo, es lo que más odio de mi mismo y, ahora solo se que haga lo que haga, probablemente me quede a mitad de camino.

lunes, 4 de junio de 2012

Edificios, ventanas, luces.

Desde la ventana del quinto veo los coches pasar, la gente cruzar; es una bonita noche. Una nueva perspectiva, el cambio que necesitaba. La vida geométrica entre parques, edificios; personas, o más bien robots, estresados, llegándo tarde al trabajo. Mecánica, rutina, angustia. Pero no bajo mi piel, ese es el mínimo consuelo. Gracias a ello escribo esto. Libre, dentro de mi celda de pesimismo.

martes, 29 de mayo de 2012

Allí fue, entre rock y cerveza


[...]Ellos siempre ganaban. Éramos jugadores de una partida de ajedrez en la que el rival iba siempre un movimiento por delante.
Cámaras, satélites, policía y agencias secretas que vigilaban todo lo que pudiera escapar a su control. Era lo que nosotros pretendíamos, escapar.
Resistencia diluida en nuestra evasión, esa que siempre acompañó a los grandes luchadores de antaño, que extenuados ahogaban sus penas en cualquier droga que les guiñase un ojo.
Era bien sabido que nos colocábamos gracias a los mismos que nos prohibían hacerlo; gran negocio hipócrita el suyo. Aún así lo necesitábamos, y en ese bar que doblaba la esquina del callejón era donde solíamos ir a olvidarnos del caos en el que estábamos sumergidos. El mismo lugar donde encontré otra droga mucho más adictiva que la que solía fumar.

[...]Le gusta mirar al suelo cuando pasa por delante, y que yo me coma la cabeza preguntándome por qué no se para. Prefiere rozarme el brazo con sus dedos cuando nos cruzamos, que abrazarme y oler mi colonia; ella también es débil. Recuerda mi aroma, aunque reniegue de él, como yo recuerdo su manera de morderme ambos labios mientras me alejaba de los suyos.
Se llamaba Amanda, costaba encontrar la ternura escondida tras sus rosadas mejillas, y bajo ese caparazón de rebeldía e indiferencia. Me llegaba por los ojos cuando se subía en sus tacones. 

domingo, 27 de mayo de 2012

Un nombre de pila

Te dejé. Te dije. Puedes llamarme como quieras, pero solamente tú. Y me bautizaste como desvísteme.
Llevo la eternidad sin pestañear hacia tus labios, esperando que me pronuncies.

sábado, 26 de mayo de 2012

¿Qué título quieres que le ponga?


Cómo quieres que luche. Con qué fuerzas. Con qué aliento.
Me lo robaste de la boca, como quien roba el pan para comer; había veneno en tu lengua. Veneno que ya fluye libre mezclado con mi sangre. Muérdeme con tu odio en el cuello y vacíame. Déjame sin nada.
Aún recuerdo mis dedos desfilando por tu cadera, como niños correteando por la hierba del parque.
Y aquel oigo tu latir, que me daba un alivio cuando pensaba que se había parado. Que mi corazón no iba a dar más guerra, si se helaba cuando me susurrabas al oído que te agarrase más fuerte.
Quizás mi mayor error fue no decirte que te quería. Aunque creo que le atribuí la capacidad de hablar a mis ojos. ¿No los escuchabas? Tal vez no hablábamos el mismo idioma. Y eso no tiene remedio. Apunta mi teléfono en una servilleta de bar, de esas que valen para todo menos para limpiar, igual que yo sirvo para dar la cara por todos menos por mi mismo.
A veces los actos irracionales traen mejores consecuencias que los lógicos. Es lo último que te queda de mi. Y a mi, solo el consuelo de que ni tú eres tan buena, ni yo soy tan malo.

lunes, 7 de mayo de 2012

Tú contra el kamikaze

Cada cual juega sus cartas, lo mejor que puede, lo mejor que sabe.

Diamantes, picas, tréboles o corazones. Decántate o te despluman. El crupier no perdona, y cuando quema la carta que le falta a tu mano, ya solo te queda el farol. Es el momento en el que dependes del rival que se esconde, frente a ti, tras unas gafas negras. Se acabó tu tiempo, habla o muere; duda o no pestañees; sonríe, o vuélvele loco. Nada importa ya, es tu vileza contra su ingenuidad, tu atrevimiento contra su serenidad.


Y el tipo de gafas negras ya no tiene nada que perder, salvo el orgullo.