Filosofía, política, literatura.

martes, 7 de febrero de 2012

Reformula el sentimiento.

Yo era libre entre tus faldas,
soberano de tus historias de medianoche,
conocedor de tus deseos,
siervo de tus tempestades incontroladas.

 Narrador de tus susurros,
fiel locutor de tus escuchas radiofónicas.

Compañero de penurias,
de locuras transitorias, sin más sentido
que el nosotros.

Programador de cada beso,
que silencioso volaba a tu bolsillo.

En detrimento de aquellos,
que se perdían por el camino,
en dirección contraria.

Ni fui, ni soy,
ni seré buen orador; tú escucha al papel.

Igual de sincero que la mano
de quien escribe con algo más que palabras,
y tinta negra.

Quisiera que este poema,
llevara tu nombre y apellidos impreso.

Pero no sería ético,
ni justo; que solo yo me desnudase,
en esta habitación.

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