Filosofía, política, literatura.

viernes, 17 de agosto de 2012

Y en lo que dura un cigarrito


Me deshice del cenicero. Ahora dejo mis problemas tirados en cualquier sitio. Perdí las preocupaciones, se que aún me quedan millones de latidos por delante. Y si ves que me apago, dame un buen golpe en el pecho. En el lado derecho. Corazón rebelde y asimétrico.

Me deshice de la hiel. La metí en un sobre sin remite. En un buzón sin agujero. En una ciudad que ni siquiera existe. Y si quiere volver a mi, señálale en dirección contraria.
Hacia el mar. Que yo estaré en la tierra. Tirado en una hamaca entre dos árboles.

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