Me deshice del cenicero. Ahora dejo mis problemas tirados en
cualquier sitio. Perdí las preocupaciones, se que aún me quedan millones de
latidos por delante. Y si ves que me apago, dame un buen golpe en el pecho. En
el lado derecho. Corazón rebelde y asimétrico.
Me deshice de la hiel. La metí en un sobre sin remite. En un
buzón sin agujero. En una ciudad que ni siquiera existe. Y si quiere volver a
mi, señálale en dirección contraria.
Hacia el mar. Que yo estaré en la tierra. Tirado en una hamaca
entre dos árboles.
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