La boca te sabe a mierda. El humo es el oxígeno. La vista, ese sentido secundario. En el momento en el que el tacto es la ley, y quebrantarla es la pena de muerte. Nunca fue tan fácil decirle adiós a la desidia, y hola a los cuerpos entrecruzados.
Busco entre las páginas de cada libro de la estantería la frase perfecta, la ecuación sin solución. Busco la incógnita. Le silbo a las interrogaciones. Le canto al amor desconocido.
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